En un año en el que todo se veía improbable, lo imposible acababa de pasar. El maniatado Kirk Gibson le había pegado a un jonrón que ganó el Juego 1 de la Serie Mundial de 1988, mientras que el lanzador de los Dodgers en el Juego 2 quedó tan atrapado en el delirio que se fue del Dodger Stadium...
from latimes.com - Los Angeles Times https://ift.tt/2PrTWP1
Comments
Post a Comment